Jornada Anual de la Comunidad de ACCIONGAY

En el marco de la Jornada Anual de la Comunidad de ACCIONGAY, realizada el sábado 10 de enero, se desarrolló un encuentro ampliado que reunió a más de 30 activistas y voluntarios provenientes de las sedes de Santiago y Valparaíso.

Esta instancia tuvo como propósito realizar un balance crítico y colectivo del trabajo desarrollado durante el año 2025, así como proyectar los principales desafíos estratégicos para el 2026. De manera central, la jornada incorporó un análisis político del cambio de ciclo que atraviesa el país, abordando sus eventuales impactos en la respuesta nacional al VIH y en la garantía de derechos de las personas de las diversidades sexuales y de género, poniendo en el centro la relevancia de la respuesta comunitaria en escenarios de incertidumbre y retroceso de derechos.

Chile y el mundo atraviesan un nuevo ciclo político. No es una percepción: es un hecho. El avance de fuerzas ultraconservadoras, la normalización de discursos de odio y el debilitamiento de los consensos democráticos configuran un escenario adverso para los derechos humanos, en particular para las diversidades sexuales y de género. En ese contexto, la pregunta no es si habrá tensiones, sino cómo las enfrentamos.

Para ACCIONGAY, este escenario no es desconocido. Nacimos hace casi cuatro décadas en dictadura, cuando el miedo, el silencio y la exclusión eran política de Estado. Desde entonces, hemos aprendido una lección clave: los derechos no se administran, se defienden. Y cuando el Estado retrocede, la respuesta comunitaria se vuelve aún más imprescindible.

Hoy observamos con preocupación un escenario político que amenaza conquistas fundamentales. La proyección de mayorías parlamentarias conservadoras, el cuestionamiento abierto a la Educación Sexual Integral, el ataque sistemático a las personas trans y la validación pública de discursos de odio no son señales aisladas. Son parte de una ofensiva cultural y política que busca reinstalar una sociedad homogénea, disciplinada y excluyente.

A esto se suma una evaluación crítica del ciclo de gobierno que termina. En materia de VIH, la respuesta nacional ha sido débil, fragmentada y carente de liderazgo. La reducción de presupuestos, la falta de articulación con las organizaciones comunitarias y el abandono de una estrategia robusta de prevención han dejado un vacío que hoy pagamos caro. No es exageración decir que ha sido uno de los peores momentos para la política pública en VIH en décadas.

En ese contexto, el trabajo comunitario no solo ha sostenido la respuesta: la ha salvado. Más de 5.000 personas accedieron al testeo de VIH e ITS a través de nuestros operativos. Cientos de personas fueron vinculadas oportunamente a tratamiento. Más de 150 personas acceden hoy a PrEP desde una clínica comunitaria. Más de 300 funcionarias y funcionarios de la Atención Primaria de Salud fueron capacitados para entregar una atención digna, inclusiva y libre de discriminación. Estos no son números: son vidas, trayectorias y derechos concretos.

Nada de esto ocurre por azar. Ocurre porque existe una organización con trayectoria, con capital humano, con austeridad financiera y con una convicción política clara: el VIH no es solo un problema biomédico, es un problema social, atravesado por desigualdades, estigma y exclusión. Y mientras eso no se entienda, cualquier respuesta estatal será insuficiente.

Sabemos que vienen tiempos complejos. Sabemos que habrá intentos de recorte, de silenciamiento y de deslegitimación. Pero también sabemos algo más importante: no estamos solos. Existe una comunidad organizada, redes locales e internacionales, y una historia de resistencia que nos respalda. Los momentos de mayor oscuridad siempre han sido, también, los momentos donde las comunidades sacan lo mejor de sí.

La respuesta frente al odio no es el miedo ni el repliegue. Es la articulación, la evidencia, la acción colectiva y la defensa irrestricta de los derechos humanos. No caeremos en la lógica del pánico, pero tampoco en la ingenuidad. Leemos el contexto con claridad y actuamos en consecuencia.

Hoy más que nunca, reafirmamos que la respuesta comunitaria no es subsidiaria ni decorativa. Es estratégica. Y mientras existan personas dispuestas a organizarse, a cuidarse y a defender la dignidad, ACCIONGAY seguirá estando donde siempre ha estado: del lado de la vida, la justicia y la comunidad.

COMUNICACIONES ACCIONGAY