En un escenario marcado por la fatiga institucional, los retrocesos en políticas públicas y la normalización del estigma, hablar de impacto real no es un ejercicio retórico: es una obligación. El año 2025 dejó una certeza incómoda pero necesaria: cuando el Estado no llega, la acción comunitaria bien gestionada no solo responde, sino que lidera. ACCIONGAY es un ejemplo concreto de aquello.
Hito 1 | Testear es una decisión política
Superar las 5.000 personas testeadas en VIH e ITS no es una cifra decorativa. Es una definición estratégica. Significa salir del escritorio, ocupar el territorio y entender que la prevención no ocurre en abstracto, sino en la calle, en espacios comunitarios y en contextos donde históricamente el sistema de salud no ha sabido —o querido— llegar. El testeo intramuros y extramuros no solo amplió cobertura: desafió la lógica pasiva del diagnóstico y puso la salud sexual donde siempre debió estar, cerca de las personas.
Hito 2 | Notificar no basta, acompañar es la clave
Las 35 personas notificadas y vinculadas al sistema público no son un número frío. Son trayectorias vitales que no quedaron a la deriva. En un país donde la notificación muchas veces termina en abandono, el acompañamiento integral marca la diferencia entre el miedo y el acceso efectivo a tratamiento. Aquí no hubo delegación ni excusas: hubo presencia, seguimiento y responsabilidad ética. Eso es gestión sanitaria con enfoque humano.
Hito 3 | PrEP comunitaria: cuando la prevención se toma en serio
Atender a 155 personas en la Clínica de Salud Sexual y facilitar su acceso a PrEP confirma algo evidente: la prevención combinada funciona cuando se ejecuta sin prejuicios ni paternalismos. La PrEP comunitaria no es una concesión ideológica; es una herramienta costo-efectiva, basada en evidencia y orientada a poblaciones clave. Persistir en modelos restrictivos es negligencia. Apostar por este enfoque es gestión inteligente.
Hito 4 | Capacitar a la APS es incomodar al sistema
Formar a más de 500 funcionarios de APS en VIH, sexualidad y trato digno hacia jóvenes LGBT+ no es un gesto amable, es una intervención estructural. La discriminación en salud no se resuelve con buenas intenciones, se enfrenta con formación crítica, reflexión ética y cambio de prácticas. Este hito tensiona una verdad incómoda: la exclusión muchas veces se reproduce desde el propio sistema sanitario. Capacitar es intervenir donde más duele, pero donde más se necesita.
Hito 5 | Comunicar también es hacer política pública
Alcanzar más de 56 mil seguidores y generar 1,7 millones de visualizaciones no es vanidad digital. Es posicionamiento, incidencia y disputa de sentido común. En un contexto saturado de desinformación, construir una comunidad digital activa es una forma concreta de prevención, educación y movilización social. Quien subestima la comunicación, simplemente no entiende el siglo en el que vive.
Hito 6 | Programas comunitarios que sostienen lo que el sistema abandona
Vivir en Positivo, FADISEX y Años Rosados no son “programas sociales”: son redes de contención donde el Estado suele llegar tarde o no llegar. Personas que viven con VIH, familias de la diversidad y personas mayores gay encuentran aquí continuidad, escucha y pertenencia. Sostener estos espacios no es romántico; es ético. La exclusión no se combate con proyectos aislados, sino con procesos que perduran.
Hito 7 | El buen trato también se construye hacia adentro
El Protocolo de Buen Trato y Respeto no responde a una moda institucional. Es una señal clara de coherencia política: no se puede exigir dignidad hacia afuera si no se practica internamente. La convivencia, la corresponsabilidad y el cuidado mutuo son condiciones mínimas para cualquier organización que se tome en serio los derechos humanos. Lo demás es puro discurso.
Hito 8 | Cumplir la norma también es fortalecer la autonomía
La autorización del ISP para instalar un botiquín de fármacos no es un trámite menor. Es un paso concreto hacia la sostenibilidad, la seriedad institucional y el cumplimiento normativo. Profesionalizar la gestión sanitaria es clave para proyectar la Clínica de Salud Sexual en el tiempo y blindarla frente a la precariedad estructural que afecta a muchas organizaciones comunitarias.
2025 deja una lección clara: la respuesta comunitaria no es accesoria, es estructural.
Cuando existe planificación, un enfoque de derechos sólido y voluntad política real, los resultados se concretan. En un contexto donde sobran las excusas y falta liderazgo, estos hitos no solo evidencian lo realizado, sino también aquello que otros siguen dilatando. Y eso, le incomode a quien le incomode, es lo que marca la diferencia.
COMUNICACIONES ACCIONGAY


